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La Cuestion del Ser en la Terapia
Argentina Magazine Gestalt nº 2, 1995 pag. 10-11

Carlos Alberto Vinacour

En junio de 1995 se realizará en Buenos Aires el VI Congreso Internacional y I Nacional de Terapia Gestalt.

Para dicha ocasión he de presentar una ponencia a la que titulé "El proceso del sí-mismo-cabe-el-mundo: foco de atención del terapeuta gestáltico". Las normas del Congreso plantean que dicho trabajo debe ser inédito, razón por la cual no tengo la oportunidad de difundirlo sino hasta ese momento. Pero en líneas generales planteo que si bien la búsqueda de Perls en un sentido filosófico puede estar referida al Ser su intención en la práctica clínica se ha dirigido desde mi punto de vista, a lo que ha dado en llamarse el proceso del sí-mismo, razón por la cual estudiar autores que como Kohut y Daniel Stern han sido profundos investigadores de esa instancia psíquica, nos permite profundizar nuestra tarea como gestaltistas. Hago luego una reseña de por que creo que el foco no está solo en el sí-mismo sino en una unidad más compleja que prefiero llamar el proceso del sí-mismo-cabe-el-mundo para diferenciarla de el ser-en-el-mundo de los pensadores existencialistas, esta unidad holística remite a lo que en terapia gestáltica es uno de sus pilares, la teoría de campo.

No voy a detenerme aquí en consideraciones sobre el sí-mismo o la teoría de campo, a los interesados les invito a escuchar la charla que daré en ese Congreso.

Lo que quiero aquí es detenerme en una frase que digo en ese trabajo y no desarrollo. Allí afirmo que si bien en la terapia gestáltica el foco de atención es el proceso del sí-mismo-cabe-el-mundo, ella se dirige al Ser, afirmación cuanto menos oscura que me deseo aclarar.

Un método psicoterapéutico busca entender instancias psíquicas que permitan un mejor entendimiento de la problemática humana. No obstante bajo ese manto se esconde siempre un supuesto filosófico, una mirada más profunda que no solo predende responder a la pregunta básica de la psicología (¿cómo puedo ayudar a esta persona que sufre?). Bajo la práctica clínica se incluye siempre una metafísica y una visión ontológica que dan al sistema su coherencia y sobre el que se funda una ideología que el terapeuta implícitamente sostiene, lo sepa o no.

¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?,¿ cuál es la escencia de nuestro Ser?. Estas son preguntas básicas que subyacen en el fondo de la persona y de la psicología como ciencia.

Pero... ¿qué es el Ser?. El Ser, es en verdad, objeto de estudio de la filosofía, es un concepto filosófico antes que psicoterapéutico.

Para los primeros filósofos, parte de su búsqueda estaba centrada en definir y comprender el concepto del Ser y sobre todo su esencia (ontología). Encontramos así tantas definiciones del Ser como filósofos. Pero es en este siglo donde Heidegger, uno de los padres del existencialismo (aunque el mismo no se define como tal) marca una ruptura al sostener que la historia de la filosofía occidental es la historia de un gran olvido, el olvido del Ser; en la búsqueda de la esencia se ha olvidado al Ser.

Heidegger plantea un profundo y gran cambio, aunque está todavía centrado en el logos, en la comprensión "razonada" del Ser.

Es por fin, con Buber donde el Ser deja de ser una abstracción; la búsqueda de la esencia y el esfuerzo por la comprensión del Ser llevó a los hombres a omitir los aspectos humanos del Ser,

Heidegger hizo la denuncia, intentando llegar a la esencia se olvidó al Ser. Buber retoma y profundiza el problema, su planteo nos dice que intentando comprender al Ser se olvidó al Hombre, al Existente. Para Buber el Ser deja de ser una abstracción para empezar a ser un acto, un acontecer.

Al tomar el hombre conciencia de sus vicisitudes, la búsqueda de

la esencia del Ser deja de ser relevante. El Ser como abstracción perfecta cede su importancia y el foco de atención pasa a ser el "existente" (dasein), que es un modo particular de Ser, es el ser con conciencia de su Ser.

Perls se define básicamente como un existencialistas, su inquietud está puesta en "sentir la existencia"; en su planteo subyace la profunda noción existencialista de que "existencia es esencia".

Pero Perls es también un buberiano. La noción de encuentro, remite al diálogo existencial Yo-tú y su famosa poesía gestáltica, tantas veces repetida y tantas otras mal entendida es una declaración de principios profundamente buberiana.

Martín Buber, filósofo alemán contemporáneo a Perls, produce uno de los quiebres mas importantes en el pensamiento filosófico, rompe con los planteos subjetivista y objetivista; el eje de atención buberiano deja de ser el sujeto o el objeto, y comienza a ser la categoría relacional del "entre", el espacio que existe entre dos personas:ESTE ES EL LUGAR DEL SER Y DE LA TRASCENDENCIA.

Deja, por lo tanto, de plantearse al Ser como esfera del sujeto. Adentro y afuera ya no son categorías pertinentes, lo que importa es el ENTRE; el gran planteo de Buber es que el hombre se constituye como hombre en el ENTRE, en el encuentro, en el diálogo existencial, aquel que se da libre de máscaras y roles, el que se produce de corazón a corazón.

si bien Buber es un dualista, establece un dualismo totalmente distinto y revolucionario para su época. Hasta ese momento la visión que se tiene del yo es que es siempre el mismo. El yo se relaciona con el mundo pero permanece inmutable, sigue siendo siempre uno y el mismo "yo". Con Buber esto cambia, el dualismo se integra a la persona. En su relación con el mundo, el yo es en un instante de una manera y en otro es de otra; es constitutivamente diferente en distintos momentos, adquiere distintas formas de estar en el mundo. La dualidad está en la persona; depende de qué relación entable con el mundo, será de una forma o de otra.

El planteo buberiano parte de entender que el yo no existe aislado, es siempre en relación a algo o a alguien. EL YO ES

RELACIONAL. Buber rescata el yo relacional y plantea que cuando se dice yo, no se dice solamente yo. Instaura la categoría metafísica del yo-tú, con el guión, para dejar establecido que es una sola palabra, la palabra primordial yotú.

No existe un yo aislado, existe un yo-tú o existe un yo-el. Estas son las dos palabras primordiales que definen a la persona en relación, única manera de poder ver al Ser entero, una manera eminentemente holística.

Pero entiéndase bien el planteo de Buber no es psicológico es ontogenético, Buber no se ocupa de cuestiones psicológicas, el yo-tú es una categoría metafísica. La gran genialidad de Perls ha sido llevar a una instancia psicológica un profundo planteo metafísico, con lo que la terapia gestáltica es tal vez la expresión psicoterapeútica más acabada del planteo buberiano (lauros de los que también se sienten acreedores los psicodramatistas morenianos).

Siguiendo con Buber, el plantea que el encuentro entre dos semejantes resignifica el mundo, aunque en verdad este encuentro no le pertenece ni a uno ni al otro.

Pero... ¿ qué es el encuentro?, una definición posible seria afirmar que es compartir una determinada sensibilidad que me hace comprender la interioridad del otro, porque encuentro siempre es con otro, aunque no sea simétrico. (En términos buberianos relación alude a encuentro y este a dialogo yo-tú. Al hablar de vínculo nos remitimos al yo-ello).

Pero encuentro es algo más, el encuentro del que habla Buber es un hecho extraordinario, ya que si no lo llega a ser, no hay encuentro. El tiempo y el espacio cambian en la relación; en este marco el antes y el después dejan de existir, el tiempo no funciona en sentido interno. Al darse la relación yo-tú, que es la relación propia del encuentro, se percibe una emoción cósmica, una sensación de presencia plena, una sensación de que pertenecemos al cosmos.

La hipótesis de Buber es que cada encuentro, cada tú, nos conduce al Tú Eterno.

Buber dice que la vida autentica se desarrolla en el filo de la navaja, comprometido fuertemente con las circunstancias. Vivir en serio sería vivir en riesgo, en el sentido de la entrega y el compromiso con el ser entero. Vivir en serio es poner el cuerpo.

Pero el Yo-tú es el figurar de un devenir, es un relámpago, ya que sostener la disposición la intención y la apertura, es un hecho que trasciende la propia voluntad. En el encuentro yo-tú hay intencionalidad, pero esta no es condición suficiente ya que el diálogo existencial está en el orden del deseo no de la voluntad.

Por eso todo encuentro yo-tú está condenado en algún momento a transformarse en un vínculo yo-ello.

Entre el yo y el tú no se interponen ni fines, ni placer ni anticipación, en cada encuentro yo-tú reluce algo de la presencia divina ya que mi tú no es un tú entre tues, en verdad el llena todo el horizonte por eso rompe las categorías. Si todo esto sucede en el diálogo existencial, en el vínculo yo-ello en cambio se dan otro tipo de experiencias menos trascendentes. El ello es un objeto pasivo de mi experimentación, es manipulable, es un objeto de uso, en la relación con el tú se entabla un diálogo que no nunca se entabla con el ello. Además el tu no tiene confines porque no es aprehensible, no es manipulable, no es previsible, no está, como el ello, sometido a ninguna forma de dominio por el yo.

En el vínculo yo-ello no hay presencia, en el sentido de estar con el ser entero.

Si la relación yo-tú está basada en el amor, el vínculo yo-ello esta fundado en el uso, por eso no hay diferencias fundamentales entre cada ello, todos son en el fondo iguales, solo objetos de uso reemplazables.

Este es el tipo de relación que propone el terapeuta gestáltico.

Si el psicoanalista fomenta la neurosis de transferencia (y por ende un vínculo yo-ello), el gestaltista fomenta la difícil propuesta de llegar al yo-tú, como modelo básico para despertar la conciencia de que el diálogo existencial es posible, deseable y por sobre todo es la experiencia cumbre que abre la posibilidad de la conexión profunda con el Ser y por supuesto con el Tú Eterno. Abre la gran aventura del crecimiento.

 

 

 

 

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